30.11.09

gaga & pito productions presents:

En negrita, Pito. En normal, Gaga.


Según cuenta la leyenda, Julian llegó al estudio de la Columbia en la Calle 30, un edificio de techos altos que había sido usado por los inmigrantes rusos como iglesia, el 5 de febrero de 1959 con unas partituras que había escrito durante la noche y las repartió a los músicos. Eran cinco composiciones totalmente originales. Nada de standards ni ensayos: improvisación.
Luego de preparar los instrumentos y colocarse en sus lugares, empezaron a tocar. Se dejaron llevar por la música y la intensidad del momento hasta tal punto que la ropa estorbaba. Sin decir nada, como si fuera un acuerdo tácito, comenzaron a desnudarse.
Como escribe Jhonston en la contraportada del LP, ninguno de los músicos había ensayado ni siquiera leído las partituras antes de grabar. Tal fue el grado de locura que rondaba la habitacion que ni cuenta dieron de la cantidad de gente que había concurrido a la grabación. Así fué como se incendiaron sus trajes, sus zapatos y quedaban descubiertos frente a un gran vidrio, micrófonos, y mas atrás un teatro completo. Las que eran madres, tapaban los ojos a sus hijos mientras se los llevaban ofendidas, los jóvenes se burlaban, las que eran solteras se sonreian, y los que se dejaban elevar con la música ya estaban perdídos.
Finalmente, luego de un llamado por parte de alguna madre escandalizada, llegó la policía para detener la grabación. Se llevaron una gran sorpresa cuando vieron a decenas de personas desnudas cantando y bailando al compás de la música. ¿Cómo había pasado? ¿A quién debían arrestar? ¿Era correcto detener a personas que bailaban? Pasaron varios minutos hasta que decidieran hacer algo al respecto.
El personal policial, solo necesitó esos minutos para caer en esa deliciosa trampa. Extasiados, se quemaron tambien sus trajes, sus zapatos, y se unieron a la fiesta, moviendose al compás de un ritmo furioso, alegre y rudo.
Horas, y dias, semanas pasaban, y cada vez mas gente se unía a la fiesta. Primero ocuparon a reventar el teatro, que ya en sí era enorme. Despues fueron agrandando el sistema de sonido y se fueron inundando las calles. Mes mas tarde, cada casa tenia la radio prendida. Toda la ciudad bailaba alegre.
La pregunta mas fácil era, cómo hacen para bailar, sin alimentarse, sin dormir, cómo viven. La respuesta era sencilla, la música los alimentaba.

Las ciudades más importantes del mundo observaban este gran fenómeno. Por supuesto no faltaron los que sostenían que la música provenía del mismísimo infierno ni los que creían que era una enfermedad. La ONU y otras organizaciones no gubernamentales buscaban explicaciones y soluciones, los medios de comunicación recomendaban el encierro y los gobiernos declararon el estado de sitio.
Mientras tanto, en la ciudad donde había surgido la "enfermedad", todo seguía igual. Estaban felices de poder expresarse libremente y de poder transmitir esa alegría al mundo, aunque sólo fuera por radio. Por eso, entre risas y bailes, decidieron mandar a un grupo para poder llevar música y alegría al resto del mundo.


No tiene final porque para variar: Pito colgó. Así que dejamos el final a su imaginación.

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