8.12.09

orgullo y religión

Yo iba a una escuela privada católica donde había una capilla, un padre (el padre Daniel) y tenía catequesis. Un día me peleé con una compañera,  no me acuerdo por qué fue pero sí me acuerdo que la traté "mal" y que no pensaba pedirle perdón porque obviamente, yo tenía la razón.
Cada tanto la escuela nos mandaba a confesarnos (si, yo me confesaba). Justo el día de esa pelea, nos confesamos.
Me confesé primera, le conté de la pelea y después se confesó mi compañera. Esta volvió llorando a la capilla (nos mandaban a la capilla después de confesarnos) con el padre Daniel.
El padre habló con nuestra profesora, quien me llamó y me dijo: "el padre Daniel me contó de la pelea, te pido por favor que le pidas perdón porque Lucía está mal".
Ese fue uno de los tantos motivos por los cuales dejé de creer en la Iglesia y todas esas cosas, porque el puto del padre Daniel se cagó en eso de la privacidad e hizo que le pida perdón a la puta de Lucía, después de que me haya mandado a rezar dos ave maría.

1 comentario:

Paula dijo...

Lucía una hija de puta y Daniel un garca, vos rockeas!